Las sociedades desarrolladas presentan una TBN baja, con cifras
que difícilmente superan el 10%. Las razones son varias:
- Al
tener también una baja mortalidad, no es necesaria una
alta natalidad para crecer demográficamente.
- El
progresivo alejamiento de la antigua religiosidad provoca que:
- Mujeres
y
hombres diferencien nítidamente los conceptos de sexo
y de reproducción, planteándose tener el número
de hijos que desean. La utilización de métodos
anticonceptivos juega en este punto un papel esencial.
- Aparezcan
formas de relación entre personas diferentes al matrimonio
convencional entre un hombre y una mujer. Así, tenemos
la posibilidad del divorcio, la aceptación de la relación
entre homosexuales o la extensión del número
de personas que deciden vivir solas. Estas formas de relación
afectiva o civil, bien porque se perciben como temporalmente
más limitadas bien por sus propias características,
llevan asociadas muy bajas tasas de natalidad.
- El
papel cada día más relevante de la mujer en la sociedad,
asociado a su incorporación al mundo laboral, ha dado lugar
a que la procreación sea un acto voluntario y generalmente
programado. Las dificultades que la mujer encuentra para compaginar
trabajo y promoción personal y social con el cuidado de
los hijos son factores que condicionan que se plantee tener un
reducido número de los mismos.
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Mapa
Mundi de Tasa Bruta de Natalidad
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